‘Héroes’, del cómic al campo de fútbol

Cuando Nick Furia observaba como Los Vengadores se unían para poder salvar a la humanidad de la invasión de los Chitauri, no debía sentir otra cosa que orgullo. La iniciativa era suya y, a pesar de las dudas que suscitaba reunir a seres con poderes extraordinarios, aun por un bien mayor, el mínimo éxito aseguraba la supervivencia de La Tierra. Sin embargo, si la victoria reafirmaba la creencia de Furia de que Los Vengadores iban a librar las batallas que él y el resto de humanos no podían, plantearse tanto antes como después de los sucesos de Nueva York si aquello no podía, de alguna forma, romperse y perjudicar más de lo que iba a ayudar, era totalmente lícito. Pero, ¿por qué? ¿Qué podía llevar a esos seres, dispuestos todos a salvar al mundo y al universo, a hacer daño a los mismos? Porque, a pesar de sus cualidades en combate, no dejaban de ser de naturaleza humana (o similar). Afrontar egos, habilidades, cualidades, formas de ver las cosas… no era tarea sencilla y el fallo ante una gran amenaza implicaba un fracaso que La Tierra no podía permitirse. Sin embargo, aun con errores por el camino, cada una de las aventuras de Los Vengadores acabaron todo lo bien que se podía esperar. Aun cuando el camino les ponía trabas, o se las ponían ellos mismo, incluso cuando parecía que todo iba a romperse, sabían salir hacia adelante para acabar triunfando en su misión.

Si bien las pretensiones de los autores del libro “Héroes” no se acercan a las de Los Vengadores, su camino hasta la publicación de la obra sí ha tenido un cierto paralelismo. Sus cualidades, como las de los superhéroes, son diversas, pero los cuatro partían de un objetivo común: dejar constancia de que, como pasa en los cómics, los futbolistas no son simples personas, sino que su figura va algo más allá.

“El concepto de Héroes surge de la idea de que en la actualidad los futbolistas y los superhéroes del mundo del cómic han tomado el testigo del héroe clásico. Antaño el hombre explicaba la realidad mediante el mito, esto es, mediante un relato que describía una aspecto concreto de la existencia. Un partido de fútbol también es un relato con una trama, personajes, emociones y suspense que a menudo son determinados, para bien o para mal, por grandes futbolistas que acaban adquiriendo para el espectador una significación mucho más profunda que la simplemente fubolística.” – Javier Alberdi

Poner la primera piedra de un proyecto tan ambicioso, no tanto por el recorrido sino por el qué en sí mismo, podría resultar tedioso para cualquiera. Sin embargo, contrariamente a Los Vengadores, nuestros protagonistas mostraron desde el primer día una sintonía que iba a facilitarlo todo. No necesitaron a un Phil Coulson para entender lo importante que era que se entendieran. El grupo que forman es lo primero que destaca cada uno de ellos cuando se les pregunta por cómo verán el proyecto dentro de muchos años, y lo describe Javier Alberdi como “una factoría creativa tan genial como disparatada donde bullían y aún bullen ideas y planteamientos a un ritmo frenético”. Pero como todo proyecto, este necesitaba un primer impulso, alguien que diera con la tecla que iba a desencadenar lo que hoy ya es una realidad.

“Creo que Javi aquí ha actuado de esa forma. Dándonos un contexto y un espacio para que habilidades nuestras, que en ciertos ámbitos podrían convertirnos en unos pesados de manual, aquí nos permiten hacer algo bello. “ – David Mata

Reed Richards, Mr. Fantástico, responde a esa identidad, según Mata, pero en la analogía que nos ocupa, seguramente podríamos concluir que Alberdi debería ser Nick Furia. Aquél que vio la capacidad y la voluntad del resto y les puso en marcha para construir algo fascinante. A partir de aquí, el trabajo de un grupo repleto de personalidades dispares consistía en generar un ambiente que les capacitara como colectivo para lograr algo que, sin duda, individualmente no habrían conseguido.

“El libro se orienta más hacia un perfil de lector concreto: interesado en el mundo del fútbol, pero, desde luego, con inquietudes culturales. Yo no diría que se trate de un material “excluyente”, pero sí es cierto que el enfoque podría resultar, de entrada, un poco denso para algunos lectores” – Luis Vázquez

Una de las preguntas que suscita la publicación de “Héroes” es como se llega a la conclusión, argumentada y que rebosa de lógica, de que un superhéroe de cómic pueda tener tanto en común, o pueda compartir un relato, con un futbolista o un entrenador. Y, yendo más allá, cómo es posible que si bien la elaboración de cada una de las historias iba totalmente en paralelo al resto se dieran ciertas concordancias con la obra ya resuelta.

“Esto no es algo que buscáramos por sistema porque la idea no era forzar nada sino tratar semblanzas que realmente nos convencieran por si mismas, así que lo ideal era no poner reglas especialmente restrictivas a la hora de seleccionar los personajes. Curiosamente, en algunos casos este tipo de vínculos surgían con naturalidad durante el propio proceso, y era algo que nos hacía gracia porque de golpe todo parecía en su sitio de forma muy conveniente, como si fuéramos descubridores de ciertas relaciones, más que sus formuladores.” – Marc Roca

Pero, ¿cómo se llega a estas relaciones? Evidentemente, los autores parten de la voluntad de hacerlo y, a partir de aquí, deciden tomar una serie de pautas a la hora de construir cada uno de los relatos. El sistema no dista del de cualquier obra, pues a partir de una idea se van generando el resto. En este caso, con la base de equiparar a un ser ficticio con otro real, la idea no era otra que encontrar el punto en común. Un nexo que desencadenara otros muchos y que fueran capaces de redondear la analogía.

“En cada capítulo de Héroes se asocia un futbolista a un superhéroe en base a un arquetipo. Así que lo importante era primero detectar un valor simbólico, ya fuera en un jugador o un personaje superheroico, y una vez definido se buscaba su equivalente en el otro ámbito.” – Javier Alberdi

Si nos paramos a leer cada uno de los capítulos del libro, nos daremos cuenta de que, en efecto, se produce con ellos un concepto en la que insisten todos: el mito. El relato construido a partir de los hazañas, fuera y dentro del terreno de juego, de personas que han tenido la suerte de convivir con un mundo que les adora. No son dioses, o no como nosotros tenemos en mente a éstos. Lo son, pero de la edad contemporánea.

“Nuestro trabajo diría que tiene más bien una orientación antropológica. Entra dentro del estudio de las mitologías como han podido hacer previamente un Mircea Eliade o un Furio Jesi. No descubrimos nada si decimos que el fútbol actúa como un sistema mitológico e incluso a veces como religión. Y si nosotros identificamos a los personajes con superhéroes es porque se trata de las dos mitologías recientes.” – David Mata

Uno de los méritos de ‘Héroes’ es el de mezclar en una misma obra dos mundos que históricamente han sido bastante cerrados en sí mismos y que, además, entre ellos siempre ha existido una cierta voluntad de rechazo. Al fanático del cómic rara vez se le ha relacionado con el mundo del fútbol, así como es difícil ver a un seguidor de cualquier equipo entretenerse a leer las aventuras del Capitán América antes de un partido. Si bien no son excluyentes, siempre se han mirado con recelo.

“El libro mezcla dos esferas muy populares que a su vez no están tradicionalmente asociadas. Es frecuente que el lector de cómics de toda la vida se identifique con un perfil muy poco futbolero y viceversa. Los propios autores podemos dar fe de que el hecho de combinar estos dos intereses es algo que despierta curiosidad e incluso cierta suspicacia entre los seguidores de ambos mundos. Y eso no tiene ningún sentido, porque al final todo bebe de los mismos mecanismos míticos.” – Marc Roca

Loki y su codicia, la ambición del propio Iron Man, los acuerdos de Sokovia… Los Vengadores se toparon con mil y un problemas que podrían haber enviado el proyecto de Furia a mejor vida. En este caso, no fue menos para nuestros protagonistas, quienes han tenido que anteponerse a los evidentes (y no tan evidentes) contratiempos que supone poder llegar a publicar una obra como ‘Héroes’. Como Los Vengadores con el gobierno o las Naciones Unidas, Alberdi y compañía también han tenido que anteponerse a su propio sistema, que junto con la desconfianza que pudieran llegar a crearles, pusieron en duda el proyecto en alguna ocasión.

“La verdad es que el desarrollo del libro que ahora tenemos entre manos ha sido complicado, con dificultades que han alargado mucho el proceso y que nos han generado más de un dolor de cabeza. Nos habría gustado que el camino fuera más corto y llano, pero al menos podemos decir que el resultado final ha merecido la pena.” – Marc Roca

Pero los problemas, al final, quedan en anécdota cuando el desenlace es feliz. Que le pregunten a alguien que acaba de salir de ver la primera entrega de Los Vengadores en el cine quién es Phil Coulson y probablemente no le sitúen en la cinta.

A pesar de que el contenido literario sea inmejorable, el libro sería menos de lo que finalmente ha sido de no ser por el acompañamiento gráfico que el ilustrador Ricardo Cavolo se ha encargado de dibujar. Un trazado que si bien no va de la mano del que estamos acostumbrados en los cómics, sí lo hace de las historias que proponen los autores.

“La síntesis ha sido buenísima. Recuerdo perfectamente que cuando vimos las primeras muestras de Cavolo todos coincidimos en destacar el enorme cariño con el que el artista había enfocado este trabajo. Animo a revisar a fondo cada ilustración después de haber leído los capítulos correspondientes porque descubrirá en ellas una cantidad sorprendente de referencias muy bien hiladas.” – Marc Roca

Igual que Iron Man acaba descubriendo la forma de crear a Visión o el profesor Selvig se impone a la magia de Loki para mantener la esperanza ante los Chitauri, la aventura de ‘Héroes’ ha acabado todo lo bien que los autores podían esperar. Porque, al final, si eres capaz de juntar tanto talento con un objetivo común y no perderlo nunca de vista, es difícil caer en el intento. Nick Furia lo tenía muy claro y no se equivocó. Parece que, con ´Héroes, nuestros autores tampoco se equivocaron.

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