Dulce empate en Londres

El Barça consiguió un valioso empate (1-1) en Stamford Bridge en un partido que recordó al de 2012 (1-0), con Guardiola como entrenador. Nuevamente fue un encuentro marcado por la alta posesión del equipo azulgrana, la velocidad de los ingleses y la poca actividad en las áreas. La diferencia más relevante fue que esta vez el Barcelona vio portería, algo que se paga a precio de oro en la Champions y que sitúa al equipo de Valverde con clara ventaja para el pase a cuartos de final.

El equipo culé se mostró prudente desde el principio. Parecía que el recuerdo de las abultadas derrotas de Paris y Londres estaba muy presente. Prueba de ello fue la misma alineación, en la que el entrenador colocó a Paulinho, un jugador que destaca por su faceta física. Valverde calculó el poderío del Chelsea y rechazó la posibilidad de incorporar regate y profundidad reservando a Dembélé, Aleix Vidal, André, etc.

Para sorpresa de muchos, el francés no disputó ni un solo minuto. Su habilidad en el uno contra uno podría haber sido clave para desatascar el partido. Y ahora me acuerdo de Afellay en el Santiago Bernabéu. Quien sí participó fue Aleix Vidal que, sin firmar una gran actuación, confirmó las dudas respecto a la titularidad de Paulinho. El de Valls entendió que debía jugar de extremo puro, ofrecer desmarques a sus compañeros y presionar a los defensas del Chelsea. De ahí se desencadenó la jugada del gol. Un gol que, por cierto, Iniesta y Messi resolvieron con una tranquilidad propia de un entrenamiento.

A diferencia de la temporada pasada, el Barcelona, sin jugar un gran partido, es capaz de sacar un empate en uno de los estadios más complicados de Europa. Juega ordenado y capaz de elaborar posesiones largas, gracias en gran parte a Sergio Busquets, un jugador con una pausa y capacidad asociativa inexplicables en su situación en el campo, un verdadero genio.

El equipo sigue madurando, especialmente en lo táctico y defensivo, y es reconocible en cuanto a la posesión del balón. Pendiente queda resolver la incapacidad del equipo para generar ocasiones de gol, así cómo solucionar el problema del undécimo hombre. Quizás se perciban cambios de cara a la vuelta en el Camp Nou, o quizás no.

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