El péndulo

Según la Wikipedia, el péndulo (del lat. pendŭlus, pendiente) es un sistema físico que puede oscilar bajo la acción gravitatoria u otra característica física (elasticidad, por ejemplo) y que está configurado por una masa suspendida de un punto o de un eje horizontal fijos mediante un hilo, una varilla, u otro dispositivo que sirve para medir el tiempo. Existen muy variados tipos de péndulos que, atendiendo a su configuración y usos, reciben los nombres apropiados: péndulo simple, péndulo compuesto, péndulo cicloidal, doble péndulo, péndulo de Foucault, péndulo de karola, péndulo balístico, péndulo de torsión, péndulo esférico, etcétera y sus usos son muy variados: medida del tiempo (reloj de péndulo, metrónomo, …), medida de la intensidad de la gravedad, etc.

Si bien, el péndulo más famoso para muchos es que el usa el Mago Félix, astrólogo, brujo y futurólogo que se dedica en algunos medios de comunicación a realizar predicciones, muchas de ellas en el mundo del deporte, y principalmente sobre resultados importantes del FC Barcelona. ¿Y muchos se preguntarán, y qué tiene que ver un péndulo con el FC Barcelona? Vamos a ello.

El Barça en si es el péndulo, y pese a que por si se mueve solo, los medios, la afición y los propios trabajadores (jugadores, directivos) le vamos empujando hacia un lado o hacia el otro a mayor o menor velocidad. Pero si hay algo o alguien que es capaz de hacer mover el péndulo a gran velocidad, es sin duda, un objeto esférico llamado balón. Todo depende de él, y además, lo sabe perfectamente. Bueno, y Leo Messi…

Hace tan sólo un mes la situación era catastrófica, y lo reflejábamos aquí con la situación esperpéntica mostrada por el equipo en la Supercopa de España ante un Real Madrid que hizo uno de los meneos más importantes en los tiempos recientes, sin igualar eso si el 0-4, el 2-6 o el 5-0. En las altas esferas la niebla era de aquella persistente y duradera, como la que hay en Lleida -que me disculpen porque siempre son objeto de burla por ello- durante un invierno malo. De Liverpool a Niza, pasando por París via Dortmund, los dirigentes buscaban el toque de efecto para revertir lo que parecía un fracaso con una moción de censura a punto de arrancar y con una plantilla peor a la del año anterior con la marcha de Neymar.

Pero señoras y señoras, fruto del balón, el péndulo ha cambiado la situación y ahora poco falta por sacar las botellas de cava para descorcharlas. El equipo suma 15 de 15, con Valverde dando con la tecla en los cambios, con el fichaje más caro de la historia apartado por una lesión de 3-4 meses, con un catalogado como ‘tuercebotas’ como héroe y salvador del equipo, y por si no fuera poco, el Real Madrid arrollador a 7 puntos en Liga, con Bale criticado y el ‘Gurú’ algo señalado.

Y si, como tuercebotas hablamos de Paulinho, o como escuché en un radio, el hermano mayor de los Dalton -fruto de su parecido-. En recientes entradas lo catalogué de broma, y junto a Semedo, jugadores de relleno. No me retractaré -de momento- de esas palabras, pero toca hacer ejercicio de matización. Ambos han entrado con fuerza, y mucho más sorprendido por Semedo, posiblemente más por desconocimiento que no por otra cosa, pero en lo visto no ha mostrado carencia alguna y teniendo por ejemplo un buen hueso como es Douglas Costa. Tocará esperar, pero de momento la apuesta da para ir pensando en cambiar la idea preconcebida.

El caso de Paulinho es diferente. Más conocido, el objeto de burla no era su calidad de llegador -conocida- o de batallador, sino no fichar este jugador por una cuantía menor en una liga poco competitiva. Si él era el hombre que se buscaba para cambiar el eje del equipo y devolverlo al centro del campo, sin duda no lo es, y quedó demostrado el pasado martes huyendo de la construcción del juego. Pero es verdad que podrá ser desequilibrante en partidos dónde el músculo, carencia suplida por el futbol durante muchos años y llevado a cabo por Keita en partidos requeridos por ello, será vital para no salir destrozados. Si llega para ser un buen ejemplo de ese fondo de armario inexistente en la última época Luis Enrique, y cumple para ser importante, nos comeremos las críticas bien acompañados de patatas fritas. Pero a mi, que no me quiten a los imperiales Busquets, Iniesta, Rakitic vistos esta temporada y a Sergi Roberto como compañero inexcusable de ellos.

Por cierto, los de la Castellana siempre están. Tarde o temprano, en cuándo menos lo pensemos, estarán allí. Así que las burlas provisionales siempre ayudan al optimismo. Pero el péndulo es malvado, y lo que hoy es gloria mañana puede ser el puro infierno si Messi no lo impide. A la historia me remito.

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