La línea de pase perdida

La llegada de Ernesto Valverde planteó un debate táctico sobre el esquema que iba a importar al FC Barcelona de tantos que había usado en etapas anteriores. La relación de cercanía temporal implantó en la mente de muchos la idea que en el Athletic más había aprovechado: un 4-2-3-1 con un “doble pivote” escalonado. Sin ser esta exactamente la fórmula que hasta hoy Valverde más ha usado en el Barça, la vuelta al juego de posición que otrora había quedado en lo más profundo de la memoria azulgrana iba a implicar que el uso de ese doble dígito por delante de la línea defensiva no ocupara la misma altura en el verde, puesto que el objetivo de colocar el balón a la espalda del rival y abrir una línea de pase hacia adelante quedaría desvirtuado. Y si bien de una forma u otra en la fase de iniciación (salida de balón) el equipo no se ha visto afectado por la cercanía horizontal de Busquets y Rakitic, el partido frente a la Juventus destapó uno de los debes del Barça en este inicio de temporada que en La Liga no se había manifestado más que como duda.

Mapa de pases y posiciones del FC Barcelona ante la Juventus. Busquets promedia una posición media más atrasada que Rakitic e Iniesta, sesgada por su posición en la salida de balón (en horizontal a los centrales en muchas ocasiones).

La primera parte del estreno de azulgrana de Valverde en Champions League fue un cúmulo de buenas intenciones que evidenciaron la existencia de una idea que carece de madurez. Sin embargo, más allá de la cantidad de minutos que le falte al Barça para llegar a ejecutarla como su técnico desea, los catalanes se encontraron con una barrera impuesta por sí mismos al alcanzar la zona de tres cuartos rival y tras establecerse en ella. Valverde encontró que a su equipo le costaba romper la línea de medios italiana para que Leo Messi recibiera, lo que causó que el argentino tuviera que bajar a recibir más de lo que a su entrenador le hubiese gustado. Rakitic, activo en la circulación pero insuficiente a la hora de recibir entre líneas, fue capaz de abarcar todo lo que se le reclamó, excepto aquello que en los partidos anteriores había hecho tan peligroso a su equipo. El Barça movía el balón, pero solo los movimientos, conducciones y pases de Iniesta, así como el ya habitual espectáculo de Messi, eran capaces de inquietar a su rival.

Iniesta – Rakitic – Busquets en alturas similares. Si Messi o Iniesta no ocupaban una posición intermedia con la delantera, al Barça le costaba avanzar por dentro.

Que Rakitic pueda llegar sumar a su repertorio la recepción y el juego entre líneas está por ver, pero mientras Valverde encuentra una solución a la similar altura entre él y Busquets, el técnico no se quedó de brazos cruzados ante su afición. Con el objetivo de poder alcanzar el área de Buffon, el Barça usó a Jordi Alba en la izquierda y Dembélé y Semedo en la derecha para poder generar por banda lo que por el centro le resultaba difícil. En una salida de balón cada vez más efectiva y una zona de finalización en la que la aplicación de conceptos mecanizados y la calidad individual cada vez tienen más peso, parece que la sala de máquinas es aquella que, en ataque, Valverde tendrá que insistir más.

La victoria, sin embargo, cabe apuntársela a Leo, puesto que sin su figura romper poder dentro a una Juventus como de costumbre ordenada se hubiese antojado improbable. Y con mención especial a Luis Suárez, que si bien no se encuentra en ese punto que él y su equipo desearían, su insistencia le permitieron asistir a Messi en el primero y abrirle la banda al argentino en el segundo para que finalmente Rakitic la enviara al fondo de la red. Al Barça le queda un largo camino por recorrer, pero de momento, le sirven las bases que ha establecido su entrenador y Leo Messi para no quedarse atrás.

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