Xavi, esa gran verdad

Xavi Hernández que nació el 25 de enero de 1980 en Terrassa fue siempre un apasionado del fútbol que le fue inculcado por su padre, Joaquim Hernández i López que fue jugador y entrenador del Sabadell, entre otros.

“Cuando Joaquim llamó al Barça para que vieran a su hijo en un partido, este no estaba siendo un buen match para Xavi ya que su equipo estaba perdiendo por 1 a 0. Cuando faltaba poco para acabar el equipo de Xavi se dispuso atacar, todos menos uno, el propio Xavi que se quedó defendiendo. Una vez acabado el partido Joaquim le preguntó a su hijo porque él siendo el mejor no había subido atacar y un joven Xavi le contestó -Si subía yo ¿quién iba a defender? – eso habla lo que siempre destacó en el juego de Xavi Hernández, su inteligencia.”

Xavi entró en el Barça en 1991 con 11 años de edad y poco a poco fue subiendo al primer equipo siendo el cerebro del equipo, el futuro “heredero” de una leyenda: Pep Guardiola. Después de participar en el ascenso del Barcelona B a la Segunda División al ganar al Real Madrid B con un 0 a 2 glorioso en el Bernabéu, con hombres como Puyol, Gabri o Luís García, el de Terrassa debutó en el primer equipo del Barcelona el 18 de agosto de 1998, de la mano del entrenador Louis Van Gaal, en el partido de la Supercopa de España ante el Real Mallorca. Ese día fue titular y marcó un gol, pero si por algo se le recuerda es por su gol en Valladolid de cabeza que salvó el puesto de Van Gaal y permitió al equipo remontar hasta proclamarse campeón de Liga. Es un Xavi prometedor que ya enseña muchas de sus credenciales, control, inteligencia, dinamismo y capacidad de decisión, cualidades que explotan en el Mundial de Nigeria Sub 20 con futbolistas como Orbaiz, Casillas, Albelda o Barkero que ganan por primera vez un mundial para la selección española. Pero los primeros años de Xavi como cuatro “clásico” no son fáciles, su poco físico le hacen sufrir ante centrocampistas de más cuerpo, defender medias puntas que juegan a sus espaldas le hacen un jugador de ida y vuelta, no arriesga, sus pases horizontales, no baten líneas y se vuelven rutinarios, necesita Xavi jugadores móviles y que jueguen al espacio delante y esto no existe en el Barcelona de principios del siglo XXI. Las críticas se vuelven insufribles, le llaman “el funcionario”, no destaca, sus números son pobres, la sensación de un diésel que no ofrece revoluciones al equipo hace sufrir al Camp Nou, no da alternativas, bascula lateralmente, no es agresivo, Xavi es para muchos “la gran mentira”.

Llega entre el 2003 y el 2008 la etapa de Ronaldinho y Rikjaard lo coloca de interior. En esta etapa un Xavi más equilibrado remonta como jugador teniendo al lado primero a Davids, y después a Deco. Xavi protegido por un mediocentro defensivo más físico logra desplegar un futbol más de combinación, tener al Ronaldinho, astro rey, ayuda a tener desequilibrio, aunque si algo ayuda a Xavi en su juego es tener al Rey León Eto´o, pura movilidad, y a Giuly que le dan a Xavi pasillos que años antes ni existían, es la madurez del maestro. En aquellos años sufre una lesión de rodilla que estropean un rendimiento ascendente y no le permiten rendir después al nivel que tenía antes de la lesión, esto coincide con la decadencia de un equipo en el que Ronaldinho se cansó de jugar, eran días en los que se decía que con Iniesta y Xavi el Barcelona obtenía una segura derrota.

Todo cambia con la Eurocopa del 2008, Xavi empieza a trazar líneas de pase, pura jerarquía entretiene a los rivales cansándolos corriendo detrás de sombras, era la llave en un 4-5-1 que con la salida de Xavi por Torres se convertía en un 4-4-2 más vertical. Era la temporada 2008-2009 y al Barcelona llega Pep Guardiola, la leyenda vuelve a casa. Pep coloca a Xavi de interior, pero dándole la llave del juego, el juego de posición, defender para recuperar en zonas cómodas, marcar un ritmo continuado y rítmico de la mano de Xavi e Iniesta, el pase es la llave, atacar de manera eficiente y acertada el modo, con ellos, el triplete, las dudas son definitivamente historia de un proceso madurativo de un jugador discutido que se ha convertido en una leyenda. Pero el rendimiento del Xavi post Guardiola a partir del 2013 empieza a bajar. El soleo no le acompaña y ya no puede sostener el ritmo de balón de antaño, aunque el jugador aún se siente protagonismo. La temporada 2013/2014 no es la mejor de Xavi. No se entiende con el Tata Martino y algunas declaraciones después de algunas derrotas dolorosas le marcan negativamente como capitán. El Mundial de Brasil tampoco le ayuda siendo el fin de Xavi en la selección española. Con la llegada de Luís Enrique en el Barça Xavi se convierte en un secundario de lujo dando pausa al equipo que poco a poco combina menos condicionado por la MSN.

La buena gestión de Luís Enrique con el físico del de Terrassa provoca que el jugador pueda dejar un buen sabor de boca al aficionado tanto en rendimiento como en títulos ya que logra levantar, además de Liga y Copa, la Champions de 2015 en Berlín. Con sus 27 títulos, entre otros trofeos 4 Champions y 8 Ligas y con España 2 Eurocopas, 1 Mundial y 1 Mundial Sub-20, el aficionado del Barça cada vez le echa más de menos, su pausa, su tranquilidad, su control, de alguna manera sin Xavi se perdió el estilo y parte del ADN Barça dejó de fluir ya que pocos entienden el modelo y creen tanto como el de Terrassa. Muchos deseamos su vuelta, la de otro hijo prodigo que un día regresará al hogar, y ese día volveremos a recordar que es lo que nos hizo únicos. Xavi es esa gran verdad, es el espejo al que nos hemos de mirar para volver a ser singulares, Xavi es la historia de un jugador que un día Andrés Montes llamó el Humphrey Bogart del futbol…

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