VAR: Manual de instrucciones

Tras meses de experimentos y entrenamientos el VAR se utiliza oficialmente desde el pasado fin de semana en todos los partidos de la MLS estadounidense y desde ya mismo en las ligas italiana, alemana, portuguesa y belga, además de en los torneos organizados por la FIFA. También se han realizado pruebas en algunos amistosos internacionales y en partidos puntuales en Australia, Brasil, Corea del Sur, Países Bajos o Polonia. Gracias a esas pruebas ya tenemos un protocolo unificado y cierta experiencia acumulada que nos permite resolver muchas de las dudas que inicialmente genera la aplicación de la tecnología en el fútbol. Así que, aunque falta mucho para que lo veamos en acción en España, no está de más ir conociendo un poco mejor qué es el VAR y cómo funciona en la práctica.

1.- ¿Qué es el VAR? Las siglas VAR significan Video Assistant Referee (Árbitro Asistente de Vídeo). Así pues, el VAR propiamente dicho es una persona, un miembro más del equipo arbitral. Pero por extensión, y a falta de un término más concreto, se aplica a todo el protocolo de revisión. El sistema está en pruebas desde que fue aprobado por la International Board en marzo de 2016. En 2018 se tomara una decisión sobre su implementación definitiva, su abandono o la extensión temporal del período de prueba. Mientras tanto, el proceso de prueba está abierto a todos los países y competiciones que quieran participar en él.

2.- ¿Qué se pretende con el VAR? Evitar y corregir errores graves de los árbitros que influyan en el resultado del partido. La intención no es que todas las decisiones arbitrales sean correctas, sino evitar errores manifiestos en situaciones decisivas. La pregunta a responder a la hora de revisar una jugada no es si el árbitro acertó, sino si el árbitro se equivocó claramente a tenor de las imágenes disponibles. Si quedan dudas, se mantiene su primera decisión en el campo.

3.- ¿Qué jugadas se revisan con el VAR? De acuerdo con el principio de “Mínima interferencia, máximo beneficio”, las acciones revisables se limitan a cuatro categorías generales que se consideran claves en un partido: goles, penaltis, tarjetas rojas directas y casos de confusión de identidad en amonestaciones. La revisión de cada tipo de jugada tiene sus propias características pero la idea principal es que una vez iniciado el proceso de revisión la decisión final debe ser congruente con lo que ha ocurrido en realidad. Por ejemplo: una tarjeta amarilla no se puede revisar per sé pero de cualquier revisión iniciada por uno de los cuatro motivos permitidos puede derivarse la anulación de una tarjeta o la amonestación a un jugador que no había visto inicialmente amarilla. En un caso extremo, se puede empezar a revisar una jugada de gol y acabar determinando que el gol no vale y que hay que expulsar a un jugador del equipo que atacaba por una falta previa. Si eso es lo que ha pasado, eso es lo que hay que señalar.

4.- ¿El VAR eliminará la polémica del fútbol? No. No se pueden revisar todas las jugadas y algunas de las que no son revisables pueden tener una incidencia importante en los partidos. Además, las decisiones seguirán en manos del árbitro y en muchas jugadas revisables habrá diferentes interpretaciones. Como hasta ahora, el árbitro acertará o se equivocará, verá algo que los demás no vemos (o no queremos ver) o no verá algo que los demás sí vemos (o queremos ver), pero al menos lo hará con más información que antes y se evitarán muchos errores groseros y decisivos.

5.- ¿Quién hace la revisión? En cada partido donde se aplique este sistema habrá al menos dos árbitros asistentes de vídeo (un principal y un secundario), aunque la FIFA utiliza tres. Estos puestos serán ocupados en principio por árbitros en activo, aunque no se descarta que con el tiempo se especialice esta función (como ocurre con los asistentes de banda) o que pueda ser desempeñada por árbitros retirados debidamente entrenados. Estos árbitros asistentes de vídeo supervisan la actuación del colegiado que dirige el encuentro y le informan de lo que vean en las imágenes. Pero la decisión final sobre cada jugada siempre estará en manos del árbitro principal.

6.- ¿Cuándo se revisan las jugadas? Una jugada sólo se puede revisar antes de que el juego vuelva a reanudarse por primera vez tras dicha acción revisable. Por ejemplo: si se señala un penalti la acción sólo se puede revisar antes de lanzarlo; si se trata de un posible penalti no pitado el juego sigue hasta que haya una interrupción y no se puede reanudar hasta que se complete el proceso de revisión.

7.- ¿Qué pasa si se acumulan varias jugadas revisables? Para evitar que se acumulen dos o más acciones revisables consecutivas el árbitro principal tiene la potestad de detener el juego para proceder a una revisión, siempre que al hacerlo no corte una acción de peligro. Como esto no siempre es posible, si tras una situación revisable en la que el árbitro decide no señalar nada el juego continúa y se produce otra, se procederá a revisar esas acciones de manera cronológica cuando el juego se detenga. Es lo que vimos (ver vídeo) en la supercopa neerlandesa: un posible penalti no pitado (acción revisable) da lugar a un contragolpe en el que se produce otra acción revisable (gol, en este caso anulado). El protocolo indica que primero se revisa la que ocurrió en primer lugar. Si hay que cambiar la decisión inicial, como en este caso, lo que pasó después queda automáticamente anulado (salvo las tarjetas por acciones violentas o con fuerza desmedida, que no se cancelarán aunque se produjeran en una jugada que no tendría que haber valido). Si se confirma que no había error en la primera acción se pasaría a revisar la segunda.

8.- ¿Cómo se revisan las jugadas? Hay dos fases: la primera es de chequeo y la segunda es la de revisión propiamente dicha. El chequeo es la comprobación de la jugada por el árbitro asistente de vídeo, que debe informar al instante de que está chequeando una acción para que el árbitro principal impida que el balón vuelva a ponerse en juego o, en su caso, pueda detener el partido. Mientras se produce el chequeo el árbitro principal hace el gesto de stop con una mano y se lleva la otra a la oreja para indicar que se está produciendo una comunicación con el asistente de vídeo. Si ese chequeo confirma que no ha habido un error arbitral claro y evidente, el juego se reanuda. En caso contrario se pasa a la fase de revisión.

Cuando el árbitro asistente de vídeo detecte que la decisión del árbitro principal puede haber sido claramente errónea le informará de lo que ha visto en las tomas. El árbitro principal dibuja en el aire la forma de una pantalla y decide si acepta directamente la sugerencia que le ofrece el asistente de vídeo, si quiere ver las imágenes para juzgar por sí mismo o si se mantiene en su decisión inicial sin verlas (aunque esto último sería difícilmente explicable cuando su compañero le está diciendo que en las repeticiones se ve que se ha equivocado claramente). En el caso de hechos “factuales” o no debatibles (como fueras de juego, goles fantasma evidentes o jugadas en las que se ha pitado mano y las imágenes demuestran sin duda que el balón no golpea en el brazo) se recomienda que, para agilizar el proceso, el árbitro principal acepte directamente la sugerencia realizada por el asistente de vídeo. En el resto de casos, lo normal será que el árbitro principal revise las imágenes por sí mismo en una pantalla situada a pie de campo. Luego señalará lo que proceda (falta, penalti, fuera de juego, gol, etc.) y volverá a hacer el gesto de la pantalla para indicar que la decisión se toma gracias a las imágenes revisadas. Recordemos que la última palabra siempre es del árbitro principal: puede ocurrir que, tras revisar las imágenes, decida que no había cometido ningún error, pese a lo que le hubiera dicho el asistente de vídeo.

9.- ¿Desde qué punto de la jugada se empieza a revisar? En goles, penaltis y tarjetas rojas directas por evitar una ocasión manifiesta de gol se chequea cualquier posible irregularidad (incluidos fueras de juego) producida en la fase ofensiva que conduce a esa situación revisable. Esto es, para entendernos, cuando la jugada se “acelera” por un robo, un pase, un regate o a veces simplemente por llegar a las proximidades del área tras una secuencia de pases “conservadores” y se generan las ventajas y desequilibrios que acaban en el gol, el penalti o la expulsión. Por ejemplo: si un equipo recupera el balón gracias a una falta no señalada y acaba marcando, esa hipotética falta no será motivo de anulación del gol si tras el robo se ha producido una secuencia de pases horizontales en defensa sin evidente ánimo ofensivo (la fase ofensiva de la jugada habrá comenzado después), pero sí será sancionable si ese robo da inicio a un contragolpe que termina en gol (la fase ofensiva comienza con el robo, así que se anularía el gol y se pitaría esa falta). Obviamente, ese momento de inicio de la fase ofensiva puede ser interpretable pero, en la práctica, el consenso será grande en la inmensa mayoría de acciones. Es más fácil verlo que explicarlo.

Importante: si un gol, una situación de penalti o una roja directa llegan tras una falta mal señalada o un córner o saque de banda mal concedidos, esa decisión primitiva no invalida la acción posterior porque pertenece a una jugada distinta. En el momento de producirse era una simple falta, córner o saque de banda (acciones que no dan lugar a revisión) y se entiende que la fase ofensiva que conduce a cualquier acción revisable se inicia como muy pronto cuando el balón se pone en juego. Pero es que, además, la propia reanudación del juego tampoco es susceptible de ser revisada. Que el balón estuviera en movimiento, que se sacara desde una posición errónea o que hubiera infracción en el saque de banda no son motivos para anular la jugada en revisión, ya que todos los saques son autorizados por el árbitro y esa autorización (sobreentendida desde el momento en que el colegiado no ordena repetir el saque o señala infracción) es en sí misma una decisión arbitral independiente y no revisable. Tal y como está definida actualmente esta salvedad en el protocolo, apuesto a que traerá más de un dolor de cabeza.

10.- ¿Por qué no se permite que los equipos pidan una revisión? Porque todas las jugadas potencialmente revisables se chequean de oficio. Los árbitros de vídeo controlan el partido en tiempo real desde su posición, prestando atención especial a las situaciones en las que se permite la revisión. Por tanto, que cada jugada de gol, posible penalti, posible tarjeta roja directa o posible error de identificación se está chequeando en tiempo real desde la sala de vídeo. Además, el árbitro principal tiene la potestad de solicitar al asistente de vídeo que chequee una de sus decisiones revisables (en principio no sería necesario ya que es la obligación del asistente de vídeo, pero podría escapársele algo). Si en un partido con VAR no se para el juego para revisar es porque el asistente de vídeo ya ha confirmado en el chequeo que la primera decisión del árbitro principal es válida. No tiene sentido pedir una revisión que ya se ha producido y ha confirmado que no hay un claro error arbitral, ni tampoco pedir una revisión en una jugada no susceptible de ser revisada. Por ello, se amonestará a todo jugador o técnico que pida con gestos una revisión o se acerque a molestar al árbitro mientras revisa.

11.- ¿Se parará mucho el juego? No mucho más de lo que ya se para. Durante el proceso de revisión se pide que los árbitros tomen la decisión correcta sin preocuparse por el tiempo que tarden. Pero, obviamente, también se les pide cierta agilidad: si en un tiempo prudencial no son capaces de ver claramente en qué se había equivocado el árbitro principal se recomienda que den por bueno lo que se había señalado inicialmente. Por poner unos datos, en las pruebas previas a su implantación en la MLS (90 partidos) se produjeron una media de 8 chequeos por encuentro. De esos más de 700 chequeos totales, sólo en 26 se pasó a la fase de revisión. De media, estos parones por revisión alargaron los partidos un minuto y dieciséis segundos más que los parones naturales producidos por esas mismas acciones (goles, penaltis, expulsiones directas) en partidos sin VAR. Lógicamente, todo ese tiempo debe añadirse como prolongación.

12.- ¿Qué imágenes se revisan? Es importante aclarar que la realización televisiva es totalmente ajena a los procesos de revisión. Junto a los árbitros asistentes de vídeo hay uno o varios técnicos operadores de vídeo contratados por la federación o liga que reciben las señales en bruto de absolutamente todas las cámaras con las que se produce la señal televisiva. Cada operador de vídeo puede manejar las señales de un máximo de 12 cámaras, por lo que el número de operadores de vídeo necesarios dependerá de la cantidad de cámaras disponibles para retransmitir el partido. Los árbitros presentes en esta sala de control solicitan a sus operadores de vídeo los ángulos desde los que quieren chequear las acciones y las imágenes que, en su caso, quieren ofrecerle al árbitro principal para la revisión. Por tanto, ellos son sus propios realizadores, totalmente independientes del realizador que emita el partido al público. Cuando una decisión se haya revisado, los operadores de vídeo envían al realizador televisivo y al encargado de los videomarcadores del estadio la secuencia en la que se haya basado la decisión final para que la emitan al público si lo consideran oportuno.

13.- El tiro de cámara o las repeticiones a cámara lenta pueden engañar. Las ligas y federaciones que apliquen el VAR consensuarán la posición ideal de las cámaras con las empresas encargadas de producir la señal de los partidos para que se pueda resolver el mayor número posible de jugadas polémicas. Pero para determinar si una acción debe anularse por fuera de juego hay un programa informático que traza líneas paralelas perfectamente calibradas en función del ángulo de la cámara, lo que en teoría permitirá resolver cualquier jugada aunque sea por muy pocos centímetros (como vimos en el Chile-Camerún de la pasada Copa Confederaciones). Y la cámara lenta sólo se usa para determinar si hubo o no contacto (de jugador a jugador o de mano a balón). Para juzgar la voluntariedad o intensidad de esos contactos se emplearán preferiblemente repeticiones sin ralentizar. Si ninguna toma muestra con claridad que se ha producido un error evidente del árbitro principal se mantiene la decisión inicial que éste tomara en la jugada. Así que al final seguirá siendo una cuestión de interpretación, sí, pero volvemos al inicio: no se trata de que todas las decisiones sean objetivamente correctas sino de evitar decisiones manifiestamente erróneas en situaciones decisivas del partido.

14.- ¿Puede ir alguien a presionar a los árbitros asistentes de vídeo? El acceso a la sala donde se encuentran los árbitros asistentes de vídeo y sus operadores de vídeo está limitado exclusivamente a estas personas desde 30 minutos antes del inicio del partido y no se permite el uso de móviles ni otros elementos de comunicación que no sean los propios del sistema. Si alguien tiene que entrar por alguna emergencia su acceso queda registrado y debe estar debidamente justificado. Además, todo lo que sucede allí dentro queda grabado. Se graban tanto las conversaciones entre los árbitros (incluidas las comunicaciones con los que están en el césped) como las imágenes que se ven en cada momento en las pantallas. En principio, estas grabaciones no se harán públicas.

15.- ¿Qué pasa si hay un fallo técnico? El VAR se aplica con los medios disponibles. Si falla la señal de alguna cámara se revisan las jugadas sin esa cámara. Si falla la conexión con el árbitro principal se intentará la comunicación a través del cuarto árbitro, ya sea por vía telefónica o walkie-talkie. Si falla el programa que traza las paralelas para el fuera de juego, como ocurrió en la supercopa alemana, las jugadas se revisan sin líneas (con lo cual en jugadas ajustadas será difícil determinar si ha habido un error grave del árbitro). En resumen: si el VAR no funciona el partido se disputará sin VAR. La única obligación es la de informar a equipos, medios de comunicación y espectadores de la incidencia y de las limitaciones que supone.

Particularidades de las acciones revisables

1.- Goles: Se chequea cualquier posible irregularidad producida en la fase ofensiva que conduce al gol, incluidos fueras de juego. También, lógicamente, si el rematador cometió falta y si el balón entró o no en la portería. Si hay un gol fantasma no señalado y las imágenes muestran claramente que el balón entró (hecho factual), el árbitro principal no necesita revisar las imágenes y aceptará la sugerencia del asistente de vídeo que las ha chequeado (igual que si concede el gol pero las imágenes demuestran que no ha entrado). Si el árbitro principal decide anular un gol por una supuesta falta o fuera de juego pero señala esa infracción cuando el balón ya ha entrado, puede iniciarse un proceso de chequeo y revisión que podría determinar la validez del tanto no concedido inicialmente. Esto lo vimos en el amistoso Francia-España disputado en marzo: en el 0-2 de Deulofeu el árbitro señaló fuera de juego cuando el balón ya había entrado, lo que permitió revisar la acción y determinar que no existía posición ilegal, dando así validez al tanto.

Si se pita una infracción del atacante antes de que el balón entre no se produce la situación revisable (el gol) sino simplemente una falta o un fuera de juego que por sí mismos no son revisables. Así que la recomendación a los árbitros (al menos en la MLS) es que demoren su pitido en jugadas que puedan desembocar de modo casi instantáneo en gol. Ojo: no se les pide que no piten nada, sino que piten lo que hayan visto (o les indique su auxiliar) pero sólo cuando acabe la jugada. Así permiten la revisión en caso de gol: si han acertado al anularlo la decisión quedará confirmada en fase de chequeo y si han fallado el gol subirá al marcador gracias a la revisión. Por tanto, también conviene recordar a los futbolistas que las jugadas sólo finalizan cuando pita el árbitro, por muy claras que parezcan en el campo o aunque el asistente haya levantado la bandera. A efectos prácticos, puede que esto suponga el mayor cambio en el juego provocado por el VAR. Es la ley de la ventaja llevada a un nuevo nivel: el de la presunción de inocencia del atacante en caso de peligro inminente de gol.

2.- Penaltis: Como en los goles, en los penaltis concedidos se chequea cualquier posible irregularidad producida en la fase ofensiva que conduce al penalti, incluida, obviamente, la propia falta que señala el árbitro. El chequeo y revisión de los penaltis se extiende al lanzamiento, pudiendo señalarse gracias al VAR las infracciones del portero al adelantarse (si para el penalti) o de los jugadores al entrar en el área antes de tiempo (en este último caso, sólo si intervienen en la acción de rechace que se genere tras un penalti fallado). En los penaltis no concedidos se chequea si el árbitro principal ha cometido un error obvio al no señalarlo, y si es así se pasa a revisar la fase ofensiva de la jugada para confirmar que la acción era completamente válida y debería señalarse penalti.

3.- Tarjetas rojas directas: Aquí se contemplan dos supuestos: acciones merecedoras de roja que el árbitro principal no ve (o que sanciona con amarilla pero el asistente de vídeo considera que deberían ser claramente roja) y tarjetas rojas directas mostradas por el árbitro principal y que el asistente de vídeo considera claramente erróneas. No se revisan tarjetas amarillas por sí solas, ni primeras ni segundas que conlleven expulsión, salvo que para el asistente de vídeo la acción fuera claramente merecedora de roja directa. En el caso de tarjetas rojas mostradas por impedir una ocasión manifiesta de gol se procederá a chequear la fase ofensiva que condujo a esa acción para ver si esa ocasión manifiesta era legal. Si no lo era, se anula la expulsión salvo que la falta se produjera de forma violenta (en ese caso se pitaría la infracción que anule la ocasión manifiesta de gol pero se mantendría la expulsión al defensor). En el resto de tarjetas rojas directas no se analiza la fase ofensiva, tan solo la acción en sí. Además, cuando el asistente de vídeo se percate de una agresión que había pasado desapercibida podrá procederse a la revisión aunque el juego ya se hubiera reanudado. Es el único supuesto en el que es posible revisar una acción ocurrida antes de la última reanudación.

4.- Confusión de identidad en amonestaciones: Aparentemente, este supuesto no tiene mayor complicación. Se trata de corregir decisiones del árbitro principal por las que muestra una tarjeta amarilla o roja a un jugador que no cometió la infracción sancionada. Esto no sólo se aplica al típico error de dorsal (cuando se amonesta a un compañero de quien realmente cometió la infracción), sino también a amonestaciones por faltas o manos que las imágenes demuestran que fueron cometidas por un jugador del equipo rival. En este último caso se anularía la amonestación y se señalaría la infracción que realmente se produjo. Pero si no se ha mostrado la tarjeta no procede revisar y corregir el error: la falta se habría señalado a favor del equipo incorrecto pero es una decisión que por sí sola no es susceptible de revisión.

Para concluir, sólo queda recordar que el VAR está todavía en fase experimental. El sistema se irá puliendo con el paso de los partidos y puede que se produzcan modificaciones (algunas pequeñas, algunas importantes) antes de su implementación definitiva en el fútbol de élite. Porque, personalmente, no me quedad ninguna duda de que el VAR ha llegado para quedarse.

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Fuentes / Para saber más:
International Board. 
Entrevista a Carlos Velasco Carballo en “El Larguero” .
Seminario de aplicación del VAR en MLS, con Howard Webb (en inglés, con vídeos de ejemplo) 

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