El socio pierde valor

El FC Barcelona es propiedad de sus socios. Es una frase que, aunque cierta, cada vez tiene menos valor. La aportación de estos a la economía blaugrana es ínfima, y a cada año se reduce más, pues a pesar de contar con el derecho democrático de poder elegir a los directivos, no ejercen ningún tipo de control sobre lo que sucede en la entidad. Y económicamente tiene una cierta lógica.

Al cierre del primer año de Joan Laporta como presidente del FC Barcelona, los ingresos por las cuotas y abonos de los socios rondaba el 7-8% del total, una cantidad que ya en ese momento era mínima. Con el paso del tiempo, dentro de la misma directiva, ese porcentaje se fue reduciendo hasta alcanzar el 5% en la temporada 2009/2010. A pesar del creciente número de socios durante aquella época, los ingresos crecían más rápido y la participación social quedaba en algo residual.

A la vez que el socio perdía poder económico en las cuentas, ante el estancamiento de la contribución de los medios (derechos de TV y demás) y un mínimo beneficio por traspasos (apenas superó el 5% en la temporada que más elevado fue), se producía un auge en la participación de los patrocinios, que a pesar del descenso en la última temporada de Laporta, llegó a superar el 30% de los ingresos de la entidad. No solo eso, sino que además los ingresos que se producían por la explotación del Camp Nou y sus alrededores (alquiler de locales, museo…) iba a la baja. Los patrocinadores ganaban terreno a la vez que los aficionados y los socios lo perdían, de forma directa o indirecta.

La llegada de Sandro Rosell a la presidencia implicó una modificación en los estatutos que permanece a día de hoy: ya no cualquiera podía ser socio, sino que debía existir un vínculo familiar con alguno. El crecimiento de la masa social, como consecuencia de esta medida, se estancó, lo que supuso un mayor descenso de la participación de los socios en los ingresos del club, llegando en junio de 2016 a no superar el 3%.

Entre 2010 y 2016, la directiva fue capaz de mantener el porcentaje de los ingresos de la explotación del Camp Nou y sus alrededores, pero el crecimiento del poder económico de los patrocinadores sobre la entidad siguió. En un periodo similar de tiempo, destaca el hecho que a pesar de contar con un patrocinador principal a partir de 2010, Catar, tanto los ingresos, en general, como los de marketing, en particular, no fueron mayores que en la primera etapa. Además, el descenso paulatino de los ingresos de los medios se vio compensado por las ventas de jugadores, que en los últimos tres años supusieron alrededor del 10% de los ingresos totales, hecho que permitía al FC Barcelona cerrar cada ejercicio en positivo a pesar de que la partida de ingresos por ventas de jugadores se considera “extraordinaria”, tal y como reflejan las cuentas del club.

La cifra negociada con Rakuten, próximo patrocinador del club, es teóricamente superior a la que existía con Catar, así pues todo apunta a que los patrocinadores seguirán ganando poder económico en la entidad. A falta de ver las cuentas que presentará el club en julio, también las ventas apuntan a una nueva cifra significativa, sobre todo tras los movimientos de las últimas semanas. Quizá con los nuevos derechos televisivos el FC Barcelona sea capaz de hacer ganar terreno a los medios, pero parece evidente que hasta que el Espai Barça no sea una realidad, el estadio no apunta a aumentar su participación en los ingresos. Mientras, el socio cada vez tiene un papel más residual.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *