FCB 2003 – 2016: La presión tras pérdida

Uno de los elementos más identificativos del “estilo Barça” es la postura del equipo tras una pérdida de la posesión. La teoría dice que una buena ejecución de la salida del balón y de la fase de posesión implicará un posicionamiento idóneo para recuperar el esférico en caso de que el rival consiga hacerse con él. La efectividad de dicha presión y la buena ejecución de los indicadores anteriores se verán reflejadas, en primera instancia, por el número de balones que el equipo sea capaz de recuperar en el campo rival y, en segunda, en el centro del campo.

Gráfico 1: Promedio de recuperaciones en campo rival y en el centro del campo por partido.

La altura que coge el dato de las recuperaciones en campo rival es la más identificativa de la forma de tratar un equipo las pérdidas de balón, mientras que las realizadas en el centro del campo sirven como complemento. En este sentido, tanto Guardiola como Vilanova eran capaces de embotellar al rival en su campo, perdiendo el esférico en sectores muy avanzados (como se ha visto anteriormente) y siendo capaz de impedir que el contrario avance.

A pesar de que Rijkaard y Luis Enrique promediaban recuperaciones en campo rival similares, la variable del tiempo medio de la posesión del rival escenificará las diferencias existentes en las recuperaciones en el centro del campo.

Gráfico 2: Promedio de tiempo entre pérdida y recuperación (en segundos).

La diferencia de casi 4 segundos que existe entre Luis Enrique y Rijkaard en las posesiones del rival (o el tiempo que transcurre entre la pérdida y la recuperación de la posesión) precisa de contexto. En el caso del holandés, el equipo presionaba al rival en su campo en ocasiones, pues preferían replegar e incidir en la recuperación en campo propio, justo en el instante en el que el contrario superaba la línea de medios. Sin embargo, en el caso del asturiano existe una falta de eficiencia en la presión, pues a pesar de que se daba, la carencia de efectividad de las fases anteriores era la causa de una mal posicionamiento posterior y un avance progresivo del contrario con balón, hecho que implicaba que no se recuperara el esférico hasta estar este en campo propio. En el caso de las diferencias entre Tito Vilanova, el Tata Martino y Guardiola, se explican por la efectividad de todas las fases.

El último indicador de la postura de cada entrenador ante una situación de pérdida de la posesión son los contragolpes recibidos. Como se describía en las características del “estilo Barça”, la manera de contrarrestar esta forma de jugar es con contragolpes veloces que superen la presión del FC Barcelona. Vilanova y Luis Enrique (1’8 contragolpes recibidos por partido que crucen la zona de dos tercios de campo propio) fueron los más capaces de minimizar este tipo de daños, seguidos de Rijkaard y Guardiola (2) y el Tata Martino (2’4). En el caso de Luis Enrique y Martino, sobre todo en el primero, el dato es más nocivo de lo que a priori se pueda observar, pues ambos eran los que más tiempo cedían la posesión al rival, hecho que debería minimizar los contragolpes y favorecer ataque más estáticos en contra. Sin embargo, la cantidad de contraataques recibidos no era significativamente distinto al del resto de técnicos, lo que implica que, además de ser atacados por medio de posesiones largas, también eran contragolpeados.

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