La travesía del desierto

Si hay cosas en las que muchos podemos estar de acuerdo es que en los últimos años el FC Barcelona ha pasado de ser un dominador a un dominado, en el campo y principalmente en las cúpulas de poder. Evidentemente, muchos no lo ven así ya que hace un par de campañas, cuándo se tuvo la oportunidad de cerrar una etapa con títulos sí, pero también con muchos aspectos oscuros, un triplete lo cambió por completo. Muy diferente a años atrás, dónde se llegó al triplete con un entrenador novel y un presidente que conservó el cargo incluso perdiendo el 50% del apoyo en una moción de censura.

Algunos verán cierta animadversión hacia la Junta Directiva respecto a otras, pero nada de lo dicho anteriormente es falaz, con lo que se podrá desarrollar con cierta facilidad los argumentos inicialmente expuestos: el Barça ya no es la élite del futbol mundial. Perdonaréis que cambie el orden, pero quiero empezar con el aspecto institucional o de poder.

Me cuesta creer que el Barça hubiera podido llegar a la situación en la que se encontró la temporada pasada sin poder fichas en otras circunstancias. Y quiero aclarecer que si las normas están son para cumplirlas, pero tengo ciertas dudas de si habríamos estado meses sin poder realizar fichajes sin que debutaran hasta meses más tarde.

Me cuesta creer que el club estuviera imputado para salvarse el culo –y pido por la expresión- y no tener problemas más gordos. Los responsables de los actos del club forman parte de la gente que decide, libremente, presentarse y ganar unas elecciones. Si ejecutas mal, pagas el pato pero no dejas en ridículo al club.

Me cuesta creer que no se tenga poder en influir en instituciones. No lo digo yo lo han dicho miembros de UEFA y FIFA que han hablado de la pérdida de influencia en estas organizaciones desde 2010. Un club que presume de ser el mejor, debe demostrarlo en todos los campos: el de juego y el de los despachos. Y hace tiempo que ahí parece que también estamos perdiendo claramente.

Podría seguir en el aspecto institucional y de liderazgo, pero aún podría envenenarme si me muerdo la lengua y prefiero hablar de los aspectos deportivos.

Francamente no sé cómo le irá a Ernesto Valverde, del que no tengo nada en contra pero no le veo en el banquillo –Dios (o Messi) quiera que me equivoque y nos dé muchos títulos-, pero seguimos siendo un hazmerreir desde hace mucho tiempo a la hora de fichar. El discurso conocido como “todos los jugadores quieren venir o quedarse en el Barça” es un chiste. Primero porque el Barça no está a la altura de competir contra jeques, magnates y su “Florentineza” y sus negocios y, segundo, por Messi, Suárez y Neymar.

La transformación del modelo del toque al juego más directo con la MSN –efectivo pero no definitorio para ganar más que una Liga la última temporada- ha cambiado la percepción de este Barça, y pese que en muchos partidos sigue siendo una apisonadora, muchos nos sentimos alejados del Barça inigualable del sextete con Guardiola, destrozando partidos y eliminatorias de Champions en 45 minutos. Xavi se fue y de su recambio nunca más se supo a la espera del deseado Verratti o de Paulinho –el segundo es una broma, ¿no?-. Messi, Iniesta, Piqué y Busquets están cerquita o ya han llegado y sobrepasado los 30 años y la renovación, pese a tener juego para posiblemente un lustro en su gran mayoría, debe empezar a plantearse. Tan sólo para mí, Ter Stegen, Umtiti y Sergi Roberto, pese a que lleva 5 temporadas con el primer equipo, pueden coger un poco el timón.

Las llegadas de Arda Turan, Denis y André Gomes han aportado profundidad de banquillo en cuanto a número, pero prácticamente nada en talento, lucha y entrega. Y por abajo, con la MSN aún con demasiada pólvora en su cuerpo, hacen imposible el relevo generacional del B y del juvenil pensando en algo que nos recuerde a Messi, Xavi o Iniesta. Mboula ha volado a Mónaco, centrales que se marchan al City porque en los de la casa no se confía –millón de euros a tener también en cuenta- y Lee, la gran joya y perjudicado en el caso FIFA en su crecimiento parece que empieza a abrir las maletas.

Si todos quisieran venir al Barça partirían de la base que el sueldo debe ser menor y muchos ya ni renuncian a eso. Y posteriormente, no sólo llegar sino ganarse el lugar en el equipo. Para mi cualquiera que pueda llegar de China, ahora el gran mercado económico en el futbol, ya no me vale, hipotecando su carrera en un país con un futbol justito pero que te puede llenar los bolsillos. El fútbol ya no suele entender de colores, o si, el verde de los billetes.

Verratti, Bellerín, Paulinho, Dembelé, Lucas Lima, Saül, Aaron Martín, Nelson Semedo o el posible repescado Deulofeu son algunos de los nombres que han sonado para este verano. Hablando en serio, no a darle más dinero al Arsenal para seguir pagando el Emirates pese a conocer la calidad de Bellerín, no a los nombres de China o Brasil. Tenemos demasiado futbol nacional como para ir a buscar fuera. No será TOP Mundial, pero con un entrenador valiente para apostar por ellos y Valverde ha demostrado que lo es, pueden crecer y hacerse un hueco en el Barça del futuro. Que se lo pregunten a Busquets jugando en 3ª.

La llegada del Barça B de nuevo a la categoría de Plata puede ser un impulso para rescatar a Aleñá, Palencia, Marlon y Cucurella, los únicos señalados con posible potencial para el primer equipo y reforzar la marca Masia, tan desprestigiada por entrenadores y otros entes del club en los últimos años. Lo veremos….

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