Desperdiciar a Messi

Cualquiera que haya compartido escenario con Leo Messi, ya sea como rival o compañero, es consciente que al recibir el balón el tiempo parece congelarse. La imposibilidad de predecir qué va a hacer con él ejerce una tensión en todo el terreno de juego que afecta a todos por igual. A los aficionados, expectantes, a los rivales, temblorosos, a los telespectadores y oyentes, inquietos. Pero, sobre todo, a sus compañeros. Son conscientes que, esté donde esté Leo, el escenario posterior puede ser una ocasión de gol, y la concentración debe ser máxima pues, habitualmente, lo que crea el argentino está en mejores condiciones que lo del resto. Esta temporada, la sensación es contraria, pues parece que dicha tensión es menor. O quizá no, pero lo que es seguro es que, comparada con otras, esta campaña está siendo frustrante para las ocasiones de gol que genera Leo Messi.

“Cuando Leo recibe la pelota, uno se queda tranquilo, porque sabe que, al menos, va acabar en un compañero” – Alejandro Sabella

En los últimos cinco años, solo el del triplete vio al argentino crear más ocasiones de gol que esta temporada. No en absolutos, sino en comparación con el resto del equipo. Aquella campaña, Leo generaba más de una de cada cinco ocasiones de su equipo, en concreto un 21,5%. Sin contar la actual, el primedio de las cuatro anteriores fue de un 15%, hecho que hace destacar aún más, si cabe, la cifra que Messi logró en la 2014/2015. Esta temporada, el 17,5% de las ocasiones que crea el equipo van a su cargo. Para entendernos, Leo ha sido el autor de que su equipo tuviera la posibilidad de marcar en 80 ocasiones, entre Liga y Champions League. Con todo lo que conlleva que sea él el que lo haga y no otro.

Sin embargo, una ocasión no deja de ser una anécdota si no acaba en el fondo de la red. A lo largo de esta temporada, el FC Barcelona ha batido un récord negativo del último lustro, pues nunca en este tiempo se habían desperdiciado tantas acciones del argentino. Algo más de una de cada diez ocasiones que crea Leo acaban en gol (11,25%), que comparado con el año del triplete (17,83%), del doblete (20,45%) o el año de Tito (22,95%) hace que podamos encender las alarmas. Incluso en el último año en que el Barça no logró ningún título de los tres principales desde 2008, con el Tata en el banquillo, ese porcentaje fue superior (12,09%), en la que probablemente sea la campaña en la que el argentino menos lució con su equipo.

Leo Messi va camino de su temporada con menos asistencias en la era Luis Enrique. Y, aunque parezca anecdótico, hay una correlación positiva entre el número de pases de gol del argentino y la cantidad de títulos (Liga, Champions y Copa del Rey):

¿Casualidad? ¿Coincidencia sin sentido? Es posible, pero si las ocasiones creadas por Leo Messi se convirtieran en la misma medida que la temporada pasada, por ejemplo, el argentino cosecharía cinco asistencias más y quizá eso haría variar los puntos en Liga de su equipo o el resultado ante la Juventus en Italia.

Evidentemente, ahí ya entramos en el mundo de los “y si…”, y no extraeremos nada. Pero la realidad es que, en cinco años, Leo no ha visto desperdiciar tantas ocasiones de gol por parte de sus compañeros como esta. Y eso, sea cual sea el resultado final de esta campaña, no indica nada positivo. A fin de cuentas, no aprovechar lo que genera, es desperdiciar a Leo Messi.

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